
Batalla de las Ardenas (1) (Batalla del Bulga)
El 3 de noviembre de 1944, casi olvidado ya el intento de asesinar a Hitler el 20 de julio de ese año, en el Cuartel General de la Wehrmacht, fue convocada una reunión de urgencia a la que asistieron, además del Coronel General Jodl, jefe del Estado Mayor General de las fuerzas armadas, los jefes de los tres Ejércitos que sostenían el sector Norte del frente occidental a las órdenes del Grupo de Ejércitos B del Mariscal Model.
Borman, Göring y Hitler. A fines de 1944, la opulencia de los jerarcas lemanes... ... contrastaba con la magritud de sus ejércitos. En la foto un niño y un adulto mayor, parte de las reservas alemanas.
Antes de comenzar la reunión, los convocados recibieron un documento mediante el cual se comprometían, bajo pena de muerte, a mantener en absoluto secreto la información que Jodl suministraría. Era algo muy serio pues nunca antes había ocurrido tal formalidad.
La exposición de Jodl sobre el estado de las operaciones en el frente occidental y lo que se proponía hacer fue notable. Los mariscales von Rundstedt y Model conocían ya algunos detalles, por sus jefes de Estado Mayor, pero los demás jefes fueron sorprendidos con la exposición. Aquisgrán había caído el 21 de octubre y aún existían bolsones de resistencia en Francia y Bélgica. Debía suponerse que las fuerzas de EEUU, explotarían su éxito para reorganizar sus fuerzas y que no cabía esperar futuros grandes ataques por parte de los alemanes.
Pero para los aliados las cosas no eran del todo buenas tampoco. La ofensiva estaba detenida por problemas de abastecimientos y la llegada del invierno. La mayor parte de la costa belga y los caminos hacia el interior, no eran seguros porque se mantenían bolsones, llamadas fortalezas por Hitler, que impedían la operación de los buques, del propio puerto de Amberes y el libre tránsito en las carreteras.
París ya estaba en manos de los aliados.El General Le Clerc con oficiales capturados
El General Jodl exhibió el esquema de un plan, junto con mapas, para una "ofensiva decisiva" que sería desencadenada contra los aliados desde el sector del Grupo de Ejércitos B. El General Jodl mostraba signos de fatiga e irritación. El constreñimiento que sentía al exponer el plan, se evidenciaba ante sus repetidas afirmaciones que cuanto estaba comunicando era resultado de una "inalterable decisión del Führer".

Meses antes, a fines de agosto, Hitler por fin había comprendido que los ejércitos occidentales alemanes estaban derrotados y que sólo podían esperar ganar tiempo al proseguir la lucha ante el Muro del Oeste, línea fortificada cerca a la frontera alemana. Entonces decidió que el curso de las operaciones debían ser organizadas en forma tal que la retirada al Muro del Oeste constituyera los preliminares de una contraofensiva. Ordenó ataques esporádicos en varios puntos, pero nada que pareciera capaz de cambiar el curso de los acontecimientos. En setiembre decidió que debía montarse una ofensiva de gran envergadura en el sector de Las Ardenas. Seguramente recordó con nostalgia, la inobjetable victoria de 1940, cuando la Blitzkrieg arrasó a los franceses y a la Fuerza Expedicionaria Británica, precisamente con un ataque a través de las Ardenas.
Las tropas de EEUU llegan a Francia en gran cantidad, pero lossuminstros de equipos tenían dificultades para ser desembarcados. El puerto de Amberes era vital para la ofensiva Aliada.
Jodl describió las fuerzas que Hitler creía que serían suficientes para poner en práctica su plan. Consistían, en parte, de fuerzas que en aquel momento debían ser retiradas para descansar y ser reequipadas, y de nuevas formaciones preparadas en Alemania. Estas últimas, sin embargo, sólo estarían disponibles si Hitler autorizaba un cambio básico en la conducción general de la guerra, a lo cual ya se había negado antes. Vacilaba entre efectuar cambios estratégicos y dar las necesarias instrucciones a los frentes que no estaban directamente relacionados con su plan. Le faltaba la firmeza de carácter necesaria para sacar fuerzas de la Luftwaffe, la Marina y el Ejército de Reemplazos, destinadas a futuras operaciones en otros frentes, aunque tales operaciones no pudieran jamás ser llevadas a cabo si la planeada ofensiva en el Oeste fracasaba.
El número total de fuerzas que tomarían parte en la operación era de veintiocho o treinta divisiones integradas en tres ejércitos y el objetivo final, era el gran puerto belga de Amberes, vital para el abastecimiento de los aliados.
EEUU acumulaba tropas en Bastogne, cuando el invierno llegó.
Sexto Ejército Panzer-SS
El 6to Ejército Panzer, compuesto por 4 divisiones Panzer-SS y 5 divisiones de infantería, al mando del Coronel General-SS Josef "Sepp" Dietrich, debería apoderarse de los cruces del Mosa a ambos lados de Lieja, así como de aquellos de su afluente el Vesare; crearía un sólido frente defensivo en las fortificaciones orientales de Lieja, y entonces cruzaría el Canal Alberto entre Maastricht y Amberes, avanzando, finalmente, hacia la zona al norte de Amberes.
General Josef "Sepp" Dietrich
Quinto Ejército Panzer.
El 5to Ejército Panzer, conformado por 4 divisiones Panzer y 3 de infantería, al mando del General Hasso Manteuffel, cruzaría el Mosa entre Amey que se encuentra al oeste de Lieja, y Namur. Después cubriría la retaguardia del Sexto Ejército Panzer-SS, protegiéndole de los ataques de las reservas enemigas procedentes del oeste, siguiendo una línea Amberes, Bruselas, Namur, Dinant.
General Hasso von Manteuffel
Séptimo Ejército.
El 7mo Ejército, compuesto por 6 divisiones de infantería y 1 división Panzer, al mando del General Brandenberger, era cubrir los flancos sur y sudoeste de la operación. Su objetivo estaría constituido por el Mosa y su afluente el Semois. Debía entrar en contacto con el frente del Mosa, al este de Luxemburgo. Mediante demoliciones, había de ganar tiempo para la construcción de una fuerte línea defensiva más a su retaguardia.
General Eric Brandenberger
Fuerzas de Reserva
Las unidades de reserva a disposición del Mando supremo, estarían integradas por tres o cuatro divisiones Panzer y tres o cuatro de infantería.
Ataque complementario
Además, el Mando supremo intentaba coordinar un ataque por el Grupo de Ejércitos H, al norte, con el del Grupo de Ejércitos B en Las Ardenas. Sería desencadenado desde el sector del XII Cuerpo Panzer-SS, entre Sittard y Geilenkirchen. Su fin era golpear el flanco de la poderosa fuerza enemiga que cabía esperar se dirigiera contra el ala derecha del Sexto Ejército Panzer-SS.
Panzer PzKwVI Tigre II
Lo que no pudo decir Jodl fue, qué fuerzas estarían destinadas a apoyar el ataque desde el sector del XII Cuerpo Panzer-SS. En general, los altos jefes alemanes no estaban muy convencidos sobre la capacidad ofensiva de la Wehrmacht, pues el número de unidades no era suficiente para acometer, alcanzar el objetivo y consolidarlo. Aún suponiendo que llegaran a Amberes, no estaba claro cómo podrían mantener el frente cuando el invierno pasara y la aviación aliada nuevamente fuera la dueña del cielo. Para calmar las ansias, el poderoso Panzer PzKwVI Tigre II, con su cañón de 88 mm y el JgPz VI Jagdtiger, un cazador de tanques con un cañón 128 mm, daban cierta tranquilidad a los cuerpos Panzer, las unidades Panzer grenadiers estarían equipadas con uniformes de invierno color nieve. En todo caso, seguía incierto con que número de esas unidades contarían y aparte de las deficiencias de equipo, el otro aspecto crucial era el combustible, que para nadie era un secreto que era muy escaso. Por eso, una de las consignas era utilizar el equipo y combustible capturado a los Aliados.
Jet Me 262
Sin embargo, un ángel cruzó el cielo y revitalizó la moral de las tropas, el avión Jet Messerschmitt Me 262, el primer avión de combate a reacción del mundo en servicio, en dos versiones: el schwalbe un caza y el Stürmvogel un caza bombardero, equipados con 4 cañones de 30 mm, capaz de llevar 1 tonelada de bombas y cohetes, fue autorizado a entrar en acción. Tampoco Jodl pudo decir, cuántos de estos aviones estarían en situación operativa durante la ofensiva.
La ruptura a lo largo de todo el frente sería llevada a cabo por las divisiones de infantería. La operación estaría montada para garantizar, o por lo menos hacerla tan calculable como pudiera ser, que la penetración de las posiciones enemigas se llevaría a cabo con gran velocidad, con el fin de que las fuerzas Panzer pudieran entrar en fuego rápidamente. Los carros debían explotar entonces el efecto de la sorpresa del asalto y penetrar por las brechas abiertas por la infantería, dirigiéndose hacia el oeste, a lo profundo de la retaguardia enemiga. Era esencial que ningún ejército Panzer vacilara antes de llegar al Mosa. Debían simplemente rodear los pueblos o posiciones defensivas fuertemente guarnecidos, y no preocuparse si sus flancos quedaban al descubierto. Esta era la táctica frecuentemente empleada con éxito en el frente oriental.
Marder con cañón de 75mm, en el bosque de Las Ardenas
Durante esa conferencia, Jodl anunció que el ataque se desencadenaría el 25 de noviembre. La fase de la luna nueva sería adecuada. El precedente período de oscuridad, habría ocultado el movimiento de las tropas hasta sus posiciones de partida, particularmente en cuanto al reconocimiento aéreo enemigo, cuya supremacía era ya innegable, por lo que se esperaba que las condiciones climáticas fueran desfavorables para los vuelos.
Las operaciones preparatorias se realizaban de noche con gran despliegue de camuflaje y movimientos simulados para desorientar a los aliados. Sin embargo el día 23, el tiempo permitió los vuelos y el frente se llenó de aviones anglo-americanos. La operación fue retrasada. La caza nocturna de la Luftwaffe tuvo un papel importante realizando misiones en todo el frente para enmascarar el ruido de los vehículos motorizados.
Entre los días 11 y 12, se realizó una conferencia en el Nido del Águila en Hesse, cerca a Ziegenberg, adonde asistieron los altos jefes de los ejércitos que participarían en la ofensiva. La fecha del ataque quedó fijada para el día 16 de diciembre.
Batalla de las Ardenas (2) Resumen de las operaciones
La batalla de Las Ardenas, o Batalla del Bulga, se divide en varias claras fases. Para mejor comprender su desarrollo es conveniente mencionarlas antes de dar detalles de los diversos combates.
Primera fase.

El asalto inicial iniciado el día 16 de diciembre tuvo sorprendente éxito. La extensión del avance territorial particularmente en el ala derecha, no fue, sin embargo, tan grande como esperaban los mandos alemanes. Ver artículo siguiente sobre Schnee-Eifel, Batalla de St. Vith.
Segunda fase.
Durante los tercero y cuarto días de la operación se hace perceptible la intervención de las reservas aliadas, particularmente contra el flanco izquierdo de nuestras fuerzas atacantes. Esto nos produce ansiedad.
Tercera fase.
El día 20 se produce un significativo deterioro de la situación a lo largo del flanco sur del Séptimo Ejército. Esto señala el principio del cambio de rumbo del curso de la operación.
Sin embargo, en el sector central del Quinto Ejército Panzer prosigue el avance hasta el día 24, cuando una débil vanguardia se encuentra a sólo unas tres millas al este de Dinant. El centro de gravedad de la operación se traslada, en consecuencia, al sector del Quinto Ejército Panzer.
La ofensiva en el sector Monschau-Malmedy fracasa y las fuerzas atacantes son divididas. Se nota la presión aliada procedente del noroeste. Ya se empieza a sentir la escasez de combustible.
Durante esas tres fases, el enemigo continuó sosteniendo el cruce de carreteras de Bastogne, hecho que tuvo una importancia vital. Debido a la ausencia de reservas alemanas y a la falta de una clara dirección, el Alto Mando alemán ordenó retirar tropas de las fuerzas atacantes para cercar Bastogne. Eso debilitó considerablemente la fuerza del ataque hacia el Mosa.
El avance fue meteórico hasta que se agotaron las reservas.
Cuarta fase.
Los días 24 y 25 de diciembre cambia la situación y los atacantes se convierten en atacados. Las fuerzas alemanas pasan a la defensiva.
Hitler prohíbe el ataque en el sector Maastricht-Heerlen, por el XII Cuerpo Panzer-SS del XV Ejército, que debía aliviar la presión enemiga en el frene más al sur. Por orden de Hitler, las fuerzas móviles disponibles en el sector del XII Cuerpo Panzer-SS son trasladadas al sur, tomando parte en la batalla de Las Ardenas, donde se observan las primeras señales de un movimiento de pinzas enemigo. La batalla para la toma de Bastogne requiere la transferencia a ese sector de fuerzas retiradas del Sexto Cuerpo Panzer-SS.
Las pérdidas estadounidenses fueron enormes, pero no era nada que no pudieran reemplazar

Quinta fase.
La presión enemiga aumenta continuamente durante los siguientes días. Se observan dos puntos de máximo esfuerzo enemigo, uno en el noroeste contra el flanco norte, y otro en el sudoeste contra el flanco sur. En el transcurso de fuertes combates, las fuerzas enemigas caen sobre los flancos de los ejércitos alemanes.
Ale mejorar el tiempo, comienzan las preocupaciones.
Sexta fase.
La situación es crítica. La Batalla de Las Ardenas, que debió ser una operación ofensiva se convirtió en defensiva. Las bajas tanto en hombres como en equipo son grandes. El sistema de aprovisionamiento es defectuoso, no siéndonos posible recibir combustible para los vehículos debido a la total supremacía aérea enemiga. A principios de enero Bastogne es aliviada. La batalla ha perdido su razón de ser. El Mariscal von Rundstedt propone la rápida retirada del frente a las posiciones de partida de la ofensiva. Sin embargo, Hitler ordena una lenta retirada combatiendo.
Séptima fase.
Los flancos alemanes son continuamente empujados hacia dentro. El peligro para los alemanes de quedar cercados es evidente y las posibilidades de recibir refuerzos son casi nulas.
El 13 de enero de 1945 empezó la gran ofensiva rusa en el Frente del Este y el Mando Supremo se vio obligado a trasladar tropas del frente occidental al oriental, entre las que se encuentran formaciones que estaban combatiendo en la batalla de Las Ardenas. La totalidad del Sexto Ejército Panzer-SS es retirado de las Ardenas para operar en el Este.
Al agotarse la gasolina y al aparecer la aviación aliada llegó el final de la última ofensiva alemana.
Octava fase.
El día 25, con el fin de cubrir la retirada del Sexto Ejército Panzer-SS, el frente es replegado hasta una línea más corta delante de las posiciones de partida de la operación.
En ese momento, los aliados empiezan a avanzar directamente hacia las dos presas, clara
indicación de que su gran ataque a través del Roer será pronto desencadenado. Simultáneamente, el Grupo de Ejércitos británico se prepara para iniciar su gran ofensiva en al zona del codo del Rin inferior.El poder defensivo de las fuerzas alemanas en el oeste ha sido grandemente afectado, habiéndose desvanecido la última posibilidad estratégica de sostener el decisivo frente del Rin.
Batalla de las Ardenas (3) Schnee-Eifel y Batalla de St. Vith
Al comenzar la ofensiva de las Ardenas, durante la noche del 15 al 16 de diciembre de 1944 no hubo respuesta estadounidense excepto por la actividad artillera que se mantenía de manera incesante. La infantería estadounidense permanecía en sus posiciones a la espera de órdenes. Eso le hacía suponer a los alemanes que la marcha de aproximación y concentración había pasado inadvertida.
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La buena organización y la táctica en el asalto, produjeron los resultados que el Alto Mando de la Wehrmacht había esperado. La infantería atacó en pequeñas formaciones y en la mayor parte de los lugares logró perforar el frente enemigo al mismo tiempo que muchos puntos fortificados en el frente del Eifel eran bombardeados. Al mediodía los alemanes habían logrado alcanzar las metas del primer asalto, sin embargo, la infantería había necesitado un fuerte apoyo no sólo de sus propias armas pesadas, sino también de los pocos cañones de asalto de que disponían y tropezó con enormes dificultades para salvar los obstáculos en el Muro del Oeste.
Según los planes alemanes, el sector central del Schnee-Eifel fue ignorado, el enemigo debía ser obligado a salir de sus posiciones en esa zona y lo lograron. Pero, del avance del ala izquierda del 66 Cuerpo de Ejército alemán fue muy lento en el Eifel, lo que hizo peligrar sus planes para taponar completamente el Schnee-Eifel. Sin embargo, en eso se basaba el plan para la próxima fase de la ofensiva que debía proseguir por Schonberg hasta St. Vith. En esta última ciudad, convergían muchas carreteras y por ello era un punto muy importante en ese sector, como lo era Bastogne en el flanco izquierdo del ejército.
Cañón antitanque estadounidense
Sin embargo, lo que acontecía ese día en el sector del cuerpo derecho del ejército alemán era desalentador. Ese cuerpo no mantuvo el cronograma que había sido establecido para el avance prolongándose durante la noche del 16 al 17 de diciembre. La división Granaderos el Pueblo que llevaba el peso de la ofensiva en esa zona, logró ocupar Schonberg durante la mañana del día 17, sin embargo, lo ocurrido durante el día no confirmó esa esperanza. El cuerpo de infantería, con las fuerzas de que disponía, no podía continuar el ataque con la contundencia necesaria, en el límite de tiempo previsto, que aseguraría la cooperación de los dos cuerpos Panzer. Tampoco pudo ocupar rápidamente el vital nudo de carreteras de St Vith, que era el eje de la posición defensiva enemiga, y que debía ser tomado por los alemanes para que tuvieran éxito las operaciones por el ala izquierda del Sexto Ejército Panzer SS. Las fuerzas estadounidenses amenazadas de quedar cercadas en el Schnee-Eifel atacaron hacia el oeste, directamente a través de la línea de avance del grupo de combate a la izquierda del Cuerpo. Esta acción contuvo el avance alemán, que no logró conquistar St. Vith el 17.
La división en el ala derecha del cuerpo de ejércitos alemán, también se encontraba en dificultades. A su derecha, el ala izquierda del Sexto Ejército Panzer SS había avanzado sólo limitadamente, y los estadounidenses estaban en excelentes posiciones para disparar contra el descubierto flanco derecho de la división alemana.
Cientos de bidones de gasolina destruidospor las tropas estadounidenses yacen a la vera de este camino en Bélgica paraevitar que cayera en manos alemanas.
Este retraso en el sector del 66 Cuerpo de Ejército y el fracaso de su vecino de la derecha, al no conservar el horario establecido, se repitió en el resto del Sector del Sexto Ejército Panzer SS, más al norte. El ejército Panzer SS no podía empeñar todas sus formaciones móviles el primer día de la batalla y como resultado su ala derecha fue rápidamente contenida por la intervención del Noveno Ejército de EEUU, que mantenía el frente al norte de ella, y ni siquiera logró ocupar Monschau. Tampoco obtuvo éxito este ejército SS en su sector central, y entre Monschau y un punto situado al sur de Malmedy ocupó muy poco terreno. Esto significaba que el Ejército Panzer SS no tenía bajo su dominio suficientes carreteras en su propio sector para su planeado avance hacia el Mosa. Como resultado de ello pronto se vio, que el Sexto Ejército Panzer SS tendría que compartir las carreteras en el sector del 5to Ejército Panzer, lo cual significaba que las vías estarían atestadas de tropas y vehículos, originándose nuevos retrasos.
Cinco divisiones del Sexto Ejército Panzer SS tomaron parte en grandes y fluctuantes combates en la zona de Elsenborn-Krinkelt. La vanguardia acorazada del ejército, constituida por la 1ra División Panzer SS, avanzó en el sector oeste y sudoeste de Malmedy, donde pronto se encontró en peligro de ser aislada. Ese avance no influyó en el curso de las operaciones a lo largo del resto del frente del Sexto Ejército Panzer SS.
Operación Hohes Venn
Hitler ordenó la operación Hohes Venn, llevada a cabo por paracaidistas, que no produjo efecto alguno en el desarrollo general de la ofensiva. Al planear el ataque, Hitler había decidido, que no emplearan tropas paracaidistas, porque a esas alturas ya no creía que la Luftwaffe pudiera efectuar el lanzamiento con probabilidades de éxito, además que era poco probable que hubiera buen tiempo para operaciones aéreas. Sin embargo, Model pidió utilizarlas, aunque no en el sector en que el mariscal quería, que era el sector de Krinkelt, para que contribuyeran al aplastamiento de las posiciones defensivas estadounidenses. En vez de eso, fueron lanzadas al norte de Malmedy, encargándoseles la creación de un frente de cara al norte. Por tanto lo determinante que podría haber sido la operación resultó desperdiciado.
Operación Greif
Esta operación fue directamente ordenada por el Mando supremo, para la que se requería el empleo de tropas especiales, vestidas con uniforme estadounidense. El propósito era facilitar la ruptura del frente enemigo, el avance hacia el Mosa y la captura de los puentes antes de que el enemigo pudiera volarlos. A ser posible, las tropas de la operación Greif debían ocupar los puentes por sí mismas. El fracaso del plan era inevitable, puesto que resultó imposible disponer una cuidadosa coordinación con las otras unidades del ejército. Los alemanes no pudieron hacer los preparativos necesarios puesto que incluso los jefes del ejército estuvieron sólo parcialmente informados del propósito de la Operación Greif y los planes dispuestos para ella.
Prisionero alemán (con uniforme de EEUU) capturado tras la líneas estadounidenses
El comandante de la operación Greif fue Skorzeny, que participó en la célebre operación para liberar a Mussolini de su prisión en el Gran Sasso, que constituyó un atrevido golpe de mano. Se le nombró jefe de la Brigada Motorizada 150, que debió previamente formar, recibiendo sus órdenes e instrucciones directamente de Hitler. Se ordenó al Ejército que mandara armas y vehículos capturados a la Brigada que se estaba formando en Alemania, aunque los generales con mando no fueron informados de la organización táctica de esa formación. Cuando se le pidieron uniformes enemigos capturados, el comandante en jefe de los ejércitos del Oeste se negó a cumplir la orden. Insistió en que el Mando supremo garantizara que el alcance de las propuestas operaciones de la Brigada Motorizada 150 no excedía la naturaleza normal y permisible de un ardid de guerra. Esto fue explícitamente prometido por el Mando supremo.
Las pérdidas en equipo y material fueron cuantiosas.
Greif no influyó en las operaciones del ejército, debido a que el enemigo tuvo conocimiento de ella entes de iniciarse. Un oficial del 66 Cuerpo de Ejército fue hecho prisionero el 16 de diciembre mientras se dirigía desde el cuartel general al frente. En su poder se hallaron varias copias de las órdenes operacionales de la Operación Greif, que no alcanzó a destruir antes de que cayeran en manos del enemigo. Los estadounidenses pudieron, por tanto, prevenir por radio a todas las unidades del sector, y los alemanes se enteraron de lo que ocurría por medio de las estaciones de escucha de emisiones enemigas. La importancia de la operación Greif ha sido grandemente exagerada después de la guerra, pero en realidad no tuvo mayor importancia ni gravitación en los acontecimientos. Para el Alto Mando alemán fue una de las tantas operaciones de poca envergadura que se realizan simultáneamente en todo frente de guerra y que habría quedado olvidado si no hubiera sido utilizado por Hollywood como parte del argumento de una película.
Los estadounidenses explotaron plenamente su éxito defensivo en St. Vith y sus alrededores, y supieron llevar la batalla a su favor en ese sector. Un número mucho mayor de tropas alemanas que el necesario fue utilizado en esa zona. Los alemanes se vieron obligados a hacer entrar en acción allí una unidad Panzer que estaba destinada a operar en otros sectores. Pero, más importante aún, la acción extremadamente lenta en St. Vith, les dio tiempo a los estadounidenses para reforzar sus posiciones defensivas en el sector de Salm y sellar el flanco norte alemán. Todos los intentos alemanes para perforar las líneas fueron vanos.

